Las crónicas de Kai’Len Capítulo I Parte 1

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– Dili’An, lo siento.

El fuego me rodea, me acorrala, me vigila. Siento su calor acercándose cada vez más. Mi piel, la cual lucía un suave color azul grisáceo, se ve ahora apagada, reseca, cubierta de hollín y sangre seca.

Miro a mi alrededor y me llevo la mano a la boca horrorizado, al contemplar los restos de cadáveres ardiendo o ya carbonizados. Me llega el hedor a carne quemada y siento mis labios deshidratados contra la yema de mis dedos. Tengo sed, pero por encima de todo necesito agua. Cada parte de mi cuerpo la pide a gritos y el fuego sólo amplifica su lamento, pero ¿qué más da ahora? Ya no la necesitaré, yo seré el próximo en caer.

– ¿Por qué? – me pregunto en voz alta -. ¿Por qué estoy aquí? – me lamento, pero ya es tarde para esa clase de dudas.

Si me lo hubiesen preguntado unos instantes atrás, habría respondido con valentía y orgullo, que mi lugar estaba aquí, en el fragor de la batalla, defendiendo mi tierra y mi pueblo, sin embargo ahora… ¿Dónde habían quedado mis ideales?, ¿mis metas y sueños? ¿Por qué ahora, todas aquellas cosas me resultaban tan insignificantes y triviales?… Ridiculeces sin sentido, comparadas a lo que había perdido

– Lo siento tanto, Dili’An. – pronuncio cabizbajo entre susurros.

Quisiera poder llorar y desahogar esta aflicción que me envenena desde el momento de mi partida, pero tan sólo unas míseras lágrimas logran salir de mis adoloridos ojos secos. Los cierro e intento recordarla, aprovechando así para apartar mi vista de aquel paisaje desolador. Entre la oscuridad, vislumbro su hermoso rostro, deseando poder abrazarla y despedirme de ella. No logro comprender aún, ahora que puedo pensar sin tener a mi maldito honor de por medio, el motivo por el que me alejé de su lado. Ella que siempre me había apoyado, en todas las situaciones, incluso cuando decidí marcharme a la guerra, pese al dolor que le causaba pensar en que yo debía alejarme, sin saber si regresaría, había decidido apoyarme, tan sólo porque yo pensaba que era lo correcto, que ese debía ser mi destino… Qué imbécil he sido.

Alzo la mirada y vuelvo a distinguir las ondulantes llamas elevándose hacia el cielo, en una especie de baile hechizante, como si intentaran escapar de sus raíces ardientes ancladas a esta tierra abrazada y comienzo a preguntarme, ¿por qué vine a luchar? ¿Por qué estamos envueltos en esta guerra? ¿Por qué tantas muertes, tantos sacrificios? ¿Por qué no pude ver, a lo largo de la cruenta batalla, la silueta de nuestros líderes o de los capitanes de guerra? ¿Por qué nuestros magos no habían previsto este trágico resultado? ¿Acaso fue todo el resultado de un error? ¿Un simple fallo de cálculos? Dudas y más dudas se acumulan en mi mente, pero ¿para qué?, no creo que pueda llegar a descubrir sus respuestas.

Comienzo a escuchar gemidos de dolor y realizo que no estoy sólo. Ocultos entre los cuerpos sin vida, vislumbro algunos supervivientes malheridos. Los “afortunados” no son muchos. Consigo contar a cinco de ellos, sin embargo no logro distinguir si pertenecen a mi ejército o si son parte de la infantería rival.

La noche es oscura. Kal’Li, la luna morada, se alza solitaria en el horizonte, pero su tenue luz no logra atravesar las densas capas de humo que se elevan como nubes negras de tormenta hasta el cielo. El fuego en cambio, proyecta suficiente luz como para alumbrar un palacio entero.

De pronto, una silueta se alza entre las llamas y avanza hacia uno de los supervivientes, el cual puedo ver intentando ponerse en pie y escapar. La silueta, armada con una espada larga y reluciente, remata al pobre malherido en el suelo y se dirige hacia su siguiente objetivo. Observo sobre sus ropajes manchados con la sangre de mis hermanos caídos, una llama negra rodeada por un círculo mágico y una media luna en ambas esquinas, una de ellas más pequeña que la otra, representando las dos lunas de Celaria… el emblema de la Hermandad Oscura. Malditos sean, murmuro en mis adentros, pronto me convertiré en su siguiente víctima.

–.–

Esta es la primera parte del primer capítulo de esta historia, si te ha gustado puedes leer la segunda parte justo aquí. Te agradezco la lectura y te invito a seguirme para mantenerte al corriente de cuando publique las siguientes partes.

Te doy las gracias de nuevo, te deseo una buena lectura y un buen día. Hasta la próxima entrada.


Las Crónicas de Kai’Len – Capítulo I Parte 1 –
CC by-nc-nd 4.0 –
Christophe Herve

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